lunes, 16 de junio de 2014

Feliz cumpleaños, María Graña

María Graña
María Carmen Graña, nació en el barrio de Villa Urquiza, (Acha y Triunvirato), provincia de Buenos Aires, el 16 de junio de 1953. Es considerada una de las cantantes femeninas más importantes de la historia del tango.

Hija de Hilda N. Ortega y Don Roque Graña quien en sus años de juventud era Cantor de Tangos. Se hacía llamar Artísticamente Carlos Graña en honor al zorzal CARLOS GARDEL. Su Padre fue su mayor influencia para que disfrutemos de María Carmen GRAÑA su nombre completo, Hoy es conocida como una de las Voces Referentes de nuestra música ciudadana.

Se presentó en un concurso del programa televisivo “Canta el pueblo” en Canal 7, donde cantó “La canción de Buenos Aires” y el jurado le adjudicó el primer premio. Su nombre llega a oídos del maestro Don Osvaldo Pugliese quien ya la conocía y la convoca para integrar su orquesta junto a su otro cantor Abel Córdoba.

Debuta en el club nocturno Michelángelo con Osvaldo Pugliese. Su calidez, su personalidad seductora y comunicativa, una manera sobria y aguerrida de interpretar el tango hicieron que en pocos instantes el público se identificara con ella. La admiración de Osvaldo Pugliese conforma, para Graña, una consagración. Con él debuta en televisión y canta en su orquesta en Canal 11, donde la contrata para hacer todos los programas de tango: Tango Club, Tango y Goles, entre otros.

La cantante viajó a Colombia integrando una embajada tanguera con Mario Bustos, Argentino Ledesma y otros. Actuaron en las más elegantes salas de Bogotá, Medellín y en la Plaza de Toros de Manizales. Tan grande fue el éxito logrado por María Graña, que la empresa grabadora Codisco, de Restrepo Duque, la contrató para registrar su primer LP como solista, que se tituló “La gran tanguista” y en el que estuvo acompañada por un grupo de músicos argentinos y colombianos. En esa producción se destacan los tangos «Canción desesperada», “Garras” y el vals “Flor de lino”.

La televisión fue siempre el medio de comunicación más directo para la popularidad de la cantante. Fue figura infaltable en los programas: “El tango del millón”, “Buenas noches Buenos Aires” y “Tango Club”, de Canal 11.

En un programa titulado “Amistangos”, con la conducción de Héctor Larrea. Los músicos y cantantes serían rotativos, salvo María Graña que tendría que actuar con más asiduidad. Lo mismo ocurrió con otros dos programas. Uno se tituló “Los poetas del tango” y otro “Siete décadas de tango”. También participó del programa “Grandes Valores del Tango” en el Canal 9, con Juan Carlos Thorry y luego Silvio Soldán.

Se reedita un larga duración, acompañada por una orquesta dirigida por el bandoneonista Juan Carlos Bera y Osvaldo Requena. Los temas “Y te parece todavía”, “Nostalgias”, “El último escalón” y “Cien guitarras” estaban entre los 12 que conformaban el disco.

Por todos los aportes a nuestra música popular argentina, el “Tango”, queremos hoy desearle un muy feliz cumpleaños a María Graña, e invitarlos a compartir el tango, “Sin palabras”…

Tango: Sin palabras
Música: Mariano Mores y Francisco Canaro
Letra: Enrique Santos Discépolo
Intérprete: María Graña

Las letras de Tango reflejan la vida misma. Reflejan el dolor, el placer, la nostalgia, alegrías y tristezas. A través de ellas te invito a pensar!

Letra:
Nació de ti...
buscando una canción que nos uniera
y hoy sé que es cruel y brutal -quizá-
el castigo que te doy...
Sin palabras esta música va a herirte,
donde quiera que la escuche tu traición.
La noche más absurda, el día más triste,
cuando estés riendo o cuando llore tu ilusión...


Perdoname, si es Dios
quien quiso castigarte al fin...
Si hay llantos que puedan perseguir así,
si estas notas que nacieron por tu amor
al final son un silicio que abre
las heridas de una historia,
son suplicio... son memoria...
Fantoche herido, en mi dolor,
se alzará cada vez que oigas esta canción.


Nació de ti...
mintiendo entre esperanzas un destino,
y hoy sé que es cruel,
brutal -quizá- el castigo que te doy...
Sin decirlo, esta canción dirá tu nombre,
sin decirlo, con tu nombre estaré yo...
Los ojos casi ciegos de mi asombro,
junto al asombro de perderte y no morir.


domingo, 15 de junio de 2014

Feliz cumpleaños, “Maestro” Horacio Salgán

Horacio Salgan
Horacio Adolfo Salgán, nació en Buenos Aires el 15 de junio de 1916. Es pianista, compositor y director de orquesta, considerado uno de los máximos referentes del tango y uno de los iniciadores del llamado "tango de vanguardia". En su desempeño como ejecutante musical se destaca su dúo con el guitarrista Ubaldo de Lío, uno de los hitos de la historia del tango y el Quinteto Real, que ambos formaron en la década de 1960 junto a otras grandes figuras del tango, como Enrique Mario Francini (violín), Pedro Laurenz (bandoneón) y Rafael Ferro (contrabajo). Entre sus obras se destaca el conocido tango "A fuego lento".

Desde que nació, oía a su padre tocar el piano en el salón de la casa como aficionado. Comenzó a estudiar piano a los 6 años de edad. A los 13 ya era el mejor alumno del Conservatorio Municipal, donde tocaba obras de Bach, Beethoven, Chopin, Debussy y Ravel. Debido a las necesidades económicas de su familia, en 1930 empezó a trabajar, acompañando al piano en las matinés del cine de su barrio.

Tocó en orquestas de baile, casamientos y afines, y como organista de iglesia. A los 18 se sumó al plantel de Radio Belgrano como solista. Pronto fue convocado por otras radios como solista, acompañante de cantantes y miembro de orquestas de los más diversos géneros. Acompañó al dúo folclórico Martínez-Ledesma, relevando a dos pianistas que le antecedieron: el "Mono" Villegas y Carlos García.

A los 20 años fue descubierto por Roberto Firpo (director de orquesta típica), quien contrató a Salgán para su orquesta. Ese mismo año (1936) debutó como arreglador de la orquesta de Miguel Caló.

A fines de 1942 realizó su primera grabación, y en 1944 convocó a varios músicos de tango para crear su propia orquesta. A partir de ese momento, Salgán se dedicó a componer y a enseñar, y en 1950 regresó con una nueva orquesta.

En 1950, graba con Ástor Piazzolla, quién en la década siguiente se consagrará como máximo exponente del tango de vanguardia, un EP titulado Para fanáticos solamente, que en el Lado A lleva dos temas interpretados por Piazzolla y en el Lado B tiene "A fuego lento", que se convertirá en uno de los temas más célebres de Salgán.

En 1957 conoció al guitarrista Ubaldo de Lío... "Él venía a escucharme al local "Jamaica", y nos quedábamos tocando. A Ubaldo le gustaba mi orquesta y conocía mi estilo. Ahora ya llevamos casi 40 años tocando juntos".

En 1960 formó y dirigió el Quinteto Real, cuyo objetivo era crear tangos instrumentales diseñados más para escuchar que para bailar. Fue uno de los grupos de tango más sólidos que se ha conocido, con los siguientes integrantes:

Horacio Salgán: piano
Enrique Mario Francini: violín
Pedro Laurenz: bandoneón
Ubaldo De Lío: guitarra
Rafael Ferro: contrabajo

En 1970 tocó en el Lincoln Center (de Nueva York) y en 1972 en el Teatro Colón de Buenos Aires. En 1973 grabó, junto a su compañero Ubaldo De Lío el disco “Los cosos de Buenos Aires. Participaron de ese nuevo quinteto, los consagrados músicos, el rosarino Antonio Agri, en violín y Leopoldo Federico en bandoneón.

En 1976 estrenó el Oratorio Carlos Gardel (de 42 minutos), con letra del poeta Horacio Ferrer. Utiliza los elementos usuales de un oratorio: orquesta, coro, recitante y solistas, y contiene ritmos de tango, zamba, milonga campera y malambo.

En los años 80 volvió a tocar con el cantante Edmundo Rivero, esta vez dejando un registro fonográfico. Grabó también algunos tangos con el famoso “Polaco” Roberto Goyeneche y también con Horacio Deval.

En casi 80 años como profesional (desde 1930), compuso o arregló unas 400 obras. Su uso del piano es casi orquestal. Por eso las obras resultan bastante difíciles. Ha asumido el compromiso de tocar todo lo que escribe, ya que dice que "Sería injusto dejarles el problema a los demás".

En 1998 actuó en “Tango, no me dejes nunca”, nominada al Oscar en el rubro Mejor película extranjera, haciendo de sí mismo como parte del Nuevo Quinteto Real (una nueva versión del grupo que lideró en los años 70).

En 2005 recibió el Premio Konex de Brillante al mejor músico popular de la década en la Argentina, otorgado por la Fundación Konex.

Por todos los aportes a nuestra música popular argentina, el “Tango”, queremos hoy desearle un muy feliz cumpleaños a Horacio Salgan, e invitarlos a compartir uno de sus grandes éxitos, “A fuego lento”…

Tango: A fuego lento
Música: Horacio Salgan
Intérprete: Horacio Salgan

Las letras de Tango reflejan la vida misma. Reflejan el dolor, el placer, la nostalgia, alegrías y tristezas. A través de ellas te invito a pensar!

domingo, 8 de junio de 2014

Feliz aniversario, Edmundo Rivero

Edmundo Rivero
Leonel Edmundo Rivero, nació en el barrio porteño de Valentín Alsina el 8 de junio de 1911. Fue cantor, guitarrista y compositor de tangos.

Su bisabuelo materno, inglés, de nombre Líonel, le dejó la herencia del pelo rubio y el primer nombre. Se formó en la música clásica, estudiando canto y guitarra en el Conservatorio Nacional del barrio de Belgrano.

Vivió su primera infancia en pueblos bonaerenses -su padre era ferroviario, jefe de estación-. Se crio en el barrio porteño de Saavedra y luego en el barrio de Belgrano. El poeta y letrista de tango Cátulo Castillo lo definió alguna vez como “un personaje del Quijote nacido en la pampa”.

Apoyado y empujado por un tío soltero, músico de tango, se dedica a recorrer boliches y escenarios con su infaltable guitarra. Acompañó películas mudas en un cine del barrio La Mosca.

Recaló con su hermana Eva en las radios o “broadcastings” de entonces: radio Brusa, radio Buenos Aires... Acompañaban a cantores, pero en ocasiones, cantaban ellos o tocaban música española, clásica, griega o la que fuera.

Acompañaría a infinidad de cantores de todo género, incluso de ópera y también a Agustín Magaldi, Nelly Omar, Francisco Amor y el dúo Ocampo-Flores.

En sus inicios formó dúo con su hermana Eva y debutó realizando algunos pequeños conciertos para Radio Cultura interpretando música española y temas clásicos. Su carrera como cantor de tango se inicia con José de Caro y en 1935 se une a la orquesta de Julio de Caro como vocalista. Luego haría parte de otras orquestas, como las de Horacio Salgán y Aníbal Troilo, imponiendo su registro de barítono y su inconfundible estilo aporteñado.

En una época que se estilaba el levante telefónico, entre mate y charla, con su amigo Acha, marcaban un número al azar, y si la que atendía era una voz de mujer joven, le dedicaban una canción con acompañamiento y todo. Al no haber grosería ni maldad, la cosa a veces funcionaba. Cierta vez que hicieron eso la mujer que los había atendido y escuchado toda la pieza, preguntó:

-"Dígame la verdad: lo que pusieron ¿era un disco o es alguien que está ahí?"
-"No, no fue ningún disco, fue mi amigo Rivero -respondió Acha- y le pasó el fono al Feo."
-"Cánteme un poco más, por favor... pidió la dama anónima."

Edmundo siguió entonando para terminar de convencerla.

-"Me gustaría que pasara por mi casa. Tengo un conservatorio y sería bueno que lo escuchara mi hermano. Está formando una orquesta, ¿sabe? Le pasó la dirección, en la calle México."

Cuando, días después, Rivero fue a visitarla, descubrió que era la casa de Julio De Caro.

La voz misteriosa era de su hermana Hermelinda y el que estaba formando la orquesta era otro hermano: José de Caro, que lo contrató, aunque el pago era casi inexistente. Esto ocurrió en 1935, pero dos años más tarde fue el propio Julio De Caro quien lo llamó para los carnavales en el cine Pueyrredón, del barrio de Flores.

A partir de ahí comenzó su peregrinaje viendo a directores de orquesta y compañías grabadoras y las repuestas descorazonarían al más pintado.

Un conocido músico, desde el control de un estudio, y sin advertir que su voz se oía del otro lado de los cristales, sentenció:

-"Díganle que se vaya. Pero ¿de dónde sacaron a ese perro!"

Ese mismo músico, con el correr del tiempo, escribiría:

-"Tiene una voz que es un privilegio de la naturaleza. En su garganta está la riqueza musical de un órgano."

Y el «gaucho» Rivero, que no guardaba rencores, terminaría por grabar varios temas de aquel que lo sentenciara radicalmente.

Con Troilo empezaron tocando en un baile en el Tigre. Había un lleno completo y cuando Pichuco le dijo: «Ahora usted, Rivero…», hubo unos aplausos un poco raros, que a Troilo le sonaron exagerados, largos... Rivero cantó un tango y la gente empezó a dejar de bailar y a arrimarse al palco. Al final no sólo aplaudían, sino que gritaban y tiraban cosas al aire.

Rivero cantó otra pieza y más de lo mismo. Troilo olfateó el peligro y creyó que el público se estaba burlando de la extraña voz grave de Rivero. Entonces, sentado con el bandoneón, le dijo por lo bajo, tratando de no ofenderlo:

-"Mire, Rivero, mejor bájese del palco, porque me parece que esto viene de “cargada”."
-"¿Le parece?»."
-"¿Y no ve que le tiran cosas?."
-"Ah, pero a mí en los bailes siempre me aplauden así."
-"¿Está seguro, Rivero?."

El cantor lo tranquilizó. Troilo recordaría siempre aquella anécdota.

Pero todavía tuvo que vencer Rivero la antipatía de algunos de los músicos de la orquesta, que le quitaban el micrófono, se lo inclinaban o desprendían de la jirafa sostén, hablaban mal a sus espaldas y hasta le aconsejaban al Gordo que lo despidiera. Pero Troilo no sólo estaba mucho más allá de todas las mezquindades, sino que fue quien más supo de cantores y se había enamorado para siempre de él.

A fines de la década del 40 se perfiló con una de las voces mayores del tango. Participó en los filmes El cielo en las manos (1949) y Al compás de tu mentira (1951).

En 1969 inauguró el local El Viejo Almacén, que se convirtió en uno de principales centros tangueros porteños.

Escribió su autobiografía en un libro titulado Una luz de almacén en el cual despliega una interesante defensa del lunfardo. Fue miembro de la Academia del Lunfardo.

Tango: Sur
Letra: Homero Manzi
Música: Aníbal Troilo
Intérprete: Edmundo Rivero

Las letras de Tango reflejan la vida misma. Reflejan el dolor, el placer, la nostalgia, alegrías y tristezas. A través de ellas te invito a pensar!

Letra:
San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.


Sur, paredón y después...
Sur, una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...


San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.


sábado, 7 de junio de 2014

Feliz aniversario, Alfredo Le Pera

Alfredo Le Pera
Alfredo Alfonso de Paula Le Pera Sorrentino, más conocido como “Alfredo Le Pera”, nació en São Paulo, Brasil el 7 de junio de 1900. Fue letrista, escritor y periodista autor de la letra de los más conocidos tangos cantados por Carlos Gardel.

Su estadía en Brasil fue breve, ya que a muy corta edad su familia se traslada a la Argentina donde se radicaran en el barrio porteño de San Cristóbal. Allí cursó el bachillerato en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, tuvo como profesor al crítico teatral español Vicente Martínez Cuitiño, quien influyó en su vocación como poeta. También estudió piano, lo que le permitiría tener nociones básicas del pentagrama. Impulsado por su familia, comenzó estudios de Medicina, los cuales abandona en cuarto año al prevalecer su afición al periodismo.

Más adelante escribió alguna pieza teatral, así como algunas letras para tango. Antes de asociarse a Carlos Gardel obtiene cierto éxito con "El Carillón de la Merced", tema inspirado en una visita a la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Santiago de Chile. El célebre Enrique Santos Discépolo pondría música al poema.

Ciertamente si no hubieran contado sus letras con la música y la voz de Gardel carecerían hoy de la popularidad y el prestigio que ostentan, pero no se trata de lo que pudo haber sido, sino de lo que es. Sin embargo, no por eso debe desestimarse la colaboración de Le Pera, quien, al impulsar al cantor más allá del cerrado localismo en que se desenvolvía la poética del tango, contribuyó a allanarle el camino de una extensa conquista.

Gardel y Le Pera
Así se consagró uno de los dichos populares “Más conocido que Gardel y Le Pera”

Hoy homenajeamos a un brasilero que marcó una historia en la poesía Argentina... Alfredo Le Pera, homenajeado por otro gran brasilero, cantautor, Roberto Carlos interpretando “Volver”.






Tango: Volver
Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel
Intérprete: Roberto Carlos

Las letras de Tango reflejan la vida misma. Reflejan el dolor, el placer, la nostalgia, alegrías y tristezas. A través de ellas te invito a pensar!

Letra:
Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.


Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.


Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar.